El sistema bancario panameño mantiene indicadores de liquidez, solvencia y rentabilidad que lo posicionan entre los más sólidos de la región. Sin embargo, el principal desafío sigue siendo transformar esa fortaleza financiera en un mayor flujo de crédito hacia la inversión productiva, la innovación y la generación de empleo formal, concluye el más reciente Informe Económico Ejecutivo Mensual de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE).
El análisis destaca que el Centro Bancario Internacional continúa expandiendo sus activos, depósitos, inversiones y patrimonio, mientras el Sistema Bancario Nacional mantiene una liquidez de 56.86%, muy por encima del mínimo regulatorio de 30%, y un índice de adecuación de capital de 16.04%, el doble del nivel exigido por la regulación. No obstante, el crédito destinado a la economía local mantiene un crecimiento moderado. A junio de 2026, la cartera interna aumentó apenas 1.26% interanual y el financiamiento al sector privado 0.58%, mientras actividades como construcción, industria y agricultura continúan mostrando un menor dinamismo.
El informe también señala una señal positiva durante junio: las nuevas colocaciones de crédito crecieron 44.07% interanual, alcanzando el nivel mensual más alto desde que existe la serie estadística disponible. Gracias a este desempeño, el acumulado del primer semestre pasó de una caída de 7.08% hasta mayo a un crecimiento de 0.70%. Sin embargo, APEDE advierte que aún es necesario confirmar que esta recuperación se mantenga y se extienda a más sectores productivos.
Para el presidente de APEDE, Alberto López Tom, el desafío del país ya no consiste únicamente en preservar la estabilidad del sistema financiero, sino en aprovecharla como un motor para acelerar el desarrollo económico. "Panamá cuenta con un sistema bancario sólido, líquido y confiable. Ahora el siguiente paso es lograr que esa fortaleza se traduzca en más y mejor financiamiento para que las empresas generen inversión, innovación y empleo. Cuando el crédito productivo crece, también crecen las oportunidades para el país", afirmó López Tom.
El reporte explica que el sistema financiero representa un componente estratégico para la economía panameña, no solo por su papel en la intermediación financiera, sino también por el respaldo que brinda a sectores como logística, comercio, construcción, vivienda e inversión empresarial. Asimismo, destaca que las actividades financieras y de seguros aportan alrededor del 6% del Producto Interno Bruto y que el empleo del sector alcanzó en 2025 su nivel más alto de los últimos años, con cerca de 50 mil trabajadores.
Como parte de sus recomendaciones, APEDE plantea avanzar hacia un sistema financiero más productivo mediante la digitalización de procesos, el fortalecimiento de la evaluación crediticia utilizando nuevas fuentes de información, la formalización del empleo informal y la ampliación de instrumentos de financiamiento para las micro y pequeñas empresas, y una mayor articulación entre la banca, el mercado de valores y los organismos multilaterales. Estas acciones permitirían canalizar una mayor proporción de la liquidez existente hacia proyectos capaces de elevar la productividad, la inversión privada y el empleo formal.
Este informe forma parte de la serie de Reportes Económicos Ejecutivos de APEDE, cuyo objetivo es aportar análisis sustentados en datos para enriquecer el debate público y contribuir a la formulación de políticas que impulsen la competitividad, el crecimiento económico y el fortalecimiento institucional de Panamá.









